Mostrando entradas con la etiqueta Cosas que tendrían que ser enterradas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cosas que tendrían que ser enterradas. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de diciembre de 2014

Aquel pobre lector, que alguna vez leyó alguna de mis entradas, allá por el 2009, 2010, 2011 o hasta inclusive 2012, donde lo nombraba al Innombrable de Pablo. El Voldemort de mi vida. Recordaba estos días (realmente nunca lo hago), cuando fuimos al Jardín Botánico, cada detalle de las baldosas que recorríamos por Palermo, los domingos enteros que pasábamos haciendo el amor, las mil y una llamadas nocturnas diarias para hablar sobre lo ya hablado, la cantidad inmensa de detalles que tenía, que me convertían en una nena malcriada, pero amada.

Pero entre tanto buen recuerdo, nunca puedo dejar que los malos se queden en el olvido. Los tengo tan a flor de piel como si fueran totalmente recientes, y es que la verdad, nunca olvidé cómo terminamos un jueves, y el miércoles había hecho público que estaba en pareja con una morocha, la cual, no daba ni dos pesos, pero en el fondo, sabía que iba a durar. Una chica con la cual se mudó a donde nos íbamos a mudar nosotros, que usó el anillo que algún día iba a usar yo. Alrededor de 4 años estuvieron juntos, mientras yo respiraba en alguna otra punta de Buenos Aires.

Pablo fue mi primer amor. No sabía ni salir a la calle sin él. Cuando nos separamos, pensé que me iba a morir del dolor. Derramé cada lágrima queriendo que sea la última, pero tardé en darme cuenta que me iba a costar años que dejaran de caer. Y aunque pasaran los años, nunca me dejé de preguntar por qué hizo lo que hizo, sin más ni menos.

Pero un día cualquiera, me despierto. Así, en el medio de la nada, entre dormida mirando la tele, me llega un aviso que me desacomodó las ideas, terriblemente. Y resurgieron en mí, el odio y la bronca de recordar cuando me dijo que él no iba a llevar su celular porque estaba sin batería y era mentira. La vez que confirmó que ese departamento era nuestro, que me amaba con locura y que nunca jamás en la vida me iba a lastimar. Recordé todo esto al mismo tiempo que me acordaba del dolor de pecho que senti hace años. Esto, me despertó:



miércoles, 17 de octubre de 2012

Pastillitas, mejor no.

Entre una entrada y otra, siempre me decepciono, conozco gente nueva, o hay un gran cambio, etc. En este caso fue mucho y poco, al mismo tiempo. Extraño escribir, lo hago en cada volante que me dan en la calle, en cada espacio vacío de mi cuaderno de la facu, hasta incluso en la suela de la zapatillas. Ok, hay veces que me surgen ciertos problemitas...

Me cambié totalmente el color del pelo, me peleé con alguien que en vez de "alguien", tendría que ser un "nadie". Típico bobo, pero bobo bobo, eh, tanto que sale con lo primero que se le presenta, ni siquiera se pone a ver si es linda, si es simpática. El flaco, saldría hasta con la bruja de Blair. Y como siempre, me termino convirtiendo en la Madre Teresa de los giles.

Y empecé a tomar las famosas pastillas anticonceptivas, por problemas hormonales. Qué me hicieron estas divinas pastillitas? Un colapso hormonal tal, que sentí que la cantidad de hormonas que tenía cada pastillita, podría despertar a un dinosaurio. 

Mi carácter, que normalmente nunca fue muy calmo ni apacible que digamos, se tornó algo así como... Era una bruta. 

Pasaba de la felicidad extrema (Imaginenme trotando por una pradera, con vestido rosa, pájaros volando, temperatura perfecta... Hablando siempre en diminutivo. Algo así como Flanders, pero no tan irritante. Era un Barney. Era una especie de Claudio María Domínguez, pero en mujer). 

Y a los 15 minutos me sentía una asesina serial, mis enojos se desataban cual bomba de Hiroshima. Las causas siempre eran variadas, desde algún cliente tarado o simplemente necesitaba que alguien me rozaba el brazo para querer clavarle un cuchillo en la pierna. Tenía la necesidad de desatar mi furia en alguien, por las cosas malas que me habían pasado, desde algo sumamente importante, hasta que me salga un grano en la frente. Cualquier excusa era buena para enojarme.

Mientras tomaba esas pastillas, no existió en mí la sutileza, el tacto, la amabilidad ... A todos me los pasé por el culo.

Y bueno. Eso. La realidad es que nunca sentí cambios de humor del que hablan los hombres o mujeres sobre el famoso "Uy, te vino?" antes de tomarme esas pastillas. Pero, en fin, dejé esa porquería, y con el tiempo noté una gran diferencia, vuelvo a ser la P normal. 

Creo.

jueves, 26 de enero de 2012

Javier, el psicópata I

Espero que la última vez que tenga que usar la etiqueta de "Javier" sea en esta entrada, o en otra solamente para acordarme de lo que no tengo que hacer. Ustedes chicas (por qué no, chicos) no cometan javieres. Digo errores.


La entrada donde lo explico: Giros de la vida


Lo explico cortito, sencillo. Es un cliente de mi trabajo, es un mamerto y salí dos veces con él. La primera por lástima, y la segunda, también. Suena como si fuera una conchuda, pero no. Viste cuando querés darle una oportunidad a alguien y al mismo tiempo te parece una buena persona, aunque no te gusta ni te atrae pero querés intentar, me explico?


En la última "salida" ("salida" lo denomino a que estuvo 45 minutos insistiendo para llevarme a mi casa a mí y a mi amiga, y una vez arriba del auto, quiso llevarme a un "albergue transitorio" única y exclusivamente para "acariciarme el pelo y dormir abrazados") (¿Pero qué carajo te pensás que soy? ¿Pelotuda?) (La respuesta es sí, pero no acepté, tranquilos) como decía, en la última salida me llevó a mi casa y a mi mejor amiga a la suya, todo el viaje, ellos dos discutiendo, y yo también.


No sabía cómo hacer para que paren así que le hice una seña a mi amiga para que se calle y que se baje tranquila en su casa, para que no siga discutiendo con él, que es tan estresante como adiestrar a una tortuga. Más allá de todo, me daba cuenta que él no era así (todo el tiempo). Cuando se bajó mi amiga en su casa, me confesó que estaba bajo la influencia de algún "yuyo" por así decirlo, que al haberlo mezclado con alcohol lo definió como que quedó "volando extasiado" y lo que yo definiría como un terrible pelotudo con actitudes totalmente estúpidas superando los niveles normales de imbecilidad que tiene en su vida diaria.


Me quise bajar pero no me dejó, me quiso besar y no lo dejé, peleamos, discutimos y me dijo tantas cosas incoherentes que me empecé a asustar. Y recordé las muchas veces que no le dio importancia al semáforo en rojo cuando yo y mi mejor amiga todavía estábamos arriba de su auto, sus frenos repentinos y brutos y demás actitudes totalmente imprudentes, una pesadilla. Faltaban dos cuadras para llegar, pero no, no podía sentirme tranquila... Dobló como una bestia hacia su derecha, subiendo arriba de la vereda y estacionó en el medio de una plaza, en frente de mi casa. Me quería morir.


Lo único que decía era que me baje, que me deje bajar, que se valla y no vuelva más, que no se apareciera por mi trabajo, que no me insista más, que nunca hubo nada ni iba a haber algo entre nosotros jamás. Pero el flaco estaba lo más pancho mirando al frente, donde frenó justo justo en frente de unas hamacas. En un segundo se convirtió en un ser humano dulce y tierno, y me acariciaba el pelo. 


Yo agarraba el gas pimienta de mi bolso con tanta fuerza que no sabía si tirárselo en la cara o con eso golpearle la cabeza y que dure más el efecto.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Giros de la vida

Después de este tiempo que pasó desde que me enteré que Maxi, ya estaba haciendo su vida, me encuentro yo misma por fin, rehaciendo la mía. (O por lo menos intentado...)


Rodrigo, un compañero de trabajo, Javier, un cliente habitué también de mi trabajo, y por último, Charly.


Tengo tantas cosas por escribir, tantas cosas por decir, que no sé por dónde empezar. Si por Rodri, que de tanta imagen de buen pibe terminó arruinando todo y convirtiendose en "uno más", uno de esos pibes que de bueno solo tienen la cara. Si por Javier, una persona que creía que era excelente, un "hombre" por así decirlo y terminó siendo un psicópata desarmado. O por Charly, que desde que lo conozco que lo único que hace es  darme sorpresas y sacarme sonrisas.


¿Por cual empiezo?

miércoles, 29 de junio de 2011

Cosas que duelen

Hace unas horas subí una entrada, puramente una conversación que había tenido con Maxi el viernes 24 a la noche. La borré automáticamente al acordarme que tenemos una amiga en común, la misma que sabe de la existencia de este blog. Quizás por respeto hacia él, la borré. Pero también recordé que en este blog siempre escribí como si no lo leyera nadie conocido, olvidandome de quién leía o quien no y si dejo de hacerlo, dejo de expresarme. 

Así que quiero subir una parte de la conversación que tuve con él, una de las razones de mis estados de ánimo en los últimos meses. Con una palabra, me hacía sonreir, pero con sus actos me demostraba que era poco importante en su vida. No lo culpo, yo fui la que me dejé llevar. 

P*:
-Es que no te das cuenta? 
-Te veo cada dos meses, no me vengas con la excusa del tiempo, porque tiempo por lo que veo te sobra. Yo entiendo que no soy quien para decirte algo, pero despues no me vengas con el cuentito de que me querés o que me extrañas, porque eso ya no te lo creo mas. 
-Si no me queres ver, esta todo bien, pero no soy de acero Maxi, te pensas que es lindo que te digan cosas asi y que despues te dejen plantada o que te mientan? O que te cancelen a cada rato? 
Maxi:
-No creo que sea nada lindo lo que te hice
-Tenés razon en lo que decis. Me porte como un pelotudo
-Todo este tiempo
-Pero es que hay algo que me pasa que nose como explicartelo
-....
P*:
-A mi me costo un huevo decirte todo esto, explicame lo que te pasa a vos
-Te acordas la vez que nos encontramos por casualidad cuando yo supuestamente tenia que ir a ver unas mesas de examen en Enero? Te acordas algo de ese dia?
Maxi:
-Que estabas en la esquina?
-Sisi
P*:
-Vos realmente te creiste que yo estaba ahi parada como una pelotuda para ir a ver horarios de las mesas de examenes en ENERO? 
-Como no voy a saber que el colegio en enero estaba cerrado?
-Te estuve esperando cuando volvias de trabajar para verte aunque sea un rato, Maxi. 
-ESO es realmente tener ganas de ver a alguien. No los cuentos que me tiras vos.
Maxi:
-Me mataste...
-Y yo como un pelotudo te deje re tirada
-No pense que era tan asi la cosa
P*:
-tan asi que?
Maxi:
*Es que no pense que me habias esperado a mi
*Alta mierda de persona soy


P*:
*Para vos toda tu vida es en el aire entonces
Maxi:
-Lo era
-Y nose si lo sigue siendo
-Pero el problema mio es que creo que nose lo que quiero
P*:
-Sino sabes ni siquiera eso, para que me buscás? Para que me seguis hablando? Qué choto es lo que querés Maxi?
-Por qué querés que te perdone?
Maxi:
-Es que quiero verte y eso pero siempre algo en mi cabeza me tira para atras. 
-No se que carajo me pasa
-No hay nada que hacer conmigo. Hasta que no me entienda yo mismo esto va aser lo mismo de siempre y no lo digo solo por vos
-Pero no quisiera por lo menos perder el trato con vos. Nose no me gustaria que nos dejaramos de hablar
P*:
-Yo no creo que seas una mierda de persona como dijiste, pero sí lo fuiste conmigo. Y eso, yo no lo entiendo.
Maxi:
-Entonces no hay salida por ningun lado
P*:
-Y eso, por más confusión que tengas en la cabeza, por más en el aire que estés, no tiene justificación. Te lo digo de nuevo, no soy ni fui de acero
Maxi:
-Nunca dije que lo fueras
P*:
-Actuaste como si lo fuera
-Vos nunca decis nada, solo actuas
Maxi:
-Tenes razon. Entonces no se que hacer
P*:
-Yo sí se, pero nunca lo hice. 
Maxi:
-Que no hiciste?
P*:
-No responderte más, no hablarte más, eso nunca hice
Maxi:
-Entonces asi terminamos
-...
P*:
-No hay más explicaciones que dar, desde que te conozco que no sabés qué es lo que te pasa. De qué otra forma pensas que sigue la cosa?
-Que me seguis hablando como si nada, que yo te respondo como si nada, te parece bien eso?
Maxi:
-No la verdad que no
-Es una boludes
P*:
-Entonces en eso sí estamos de acuerdo 
Maxi:
-Al menos en algo si
P*:
-Intentá que esto que me hiciste a mí, no hacerselo a otra persona. No es nada lindo
-Que te valla bien


Sabía que me iba a costar abrirme y contarle lo que sentía, pero no sabía que iba a doler tanto.


A un año de no saber nada de mi papá, mi hermana al borde de la internación por su anorexia, y yo con el corazón echo bolsa de nuevo. Y con mi estado anímico de la entrada anterior, realmente necesito un descanso.

sábado, 21 de mayo de 2011

Yo no nací para esto I

Ya les conté un poco de mi fracaso laboral, pero la cantidad de cosas que tuve que vivir, soportar y escuchar, en 18 días de trabajo en ese infierno local de ropa, fueron tantos que no me alcanza el blog para contarlo.


En especial, algo que no me olvido, ni me voy a olvidar jamás, es de la que era mi encargada. Llamémosla "La Estúpida". No soy de esas mujeres forras que critican a otra por el simple hecho de llevarse mal, era una piba linda, odiosamente alta, pelo lindo y largo, flaca, lindo cuerpo, y bue, ya está, propasé mi límite. Era linda, punto. De entrada, me cayó como raro, como que era buena conmigo pero tenía algo que no me gustaba, no se si llamarlo intuición ya que soy muy perseguida (y muchos amigos me lo dicen) pero realmente sentí que de entrada, no le caí bien.


Igual no tuve que soportar solamente a ella, sino también a sus plebeyas, que no eran sino empleadas al igual que yo, pero con un poco más de antigüedad. Pero peor que soportar a La Estúpida y sus plebeyas, era atender a las clientes mal educadas y sin una pizca de respeto.


P*: Hola buenos dí...
Señora caracúlica: Necesito ésta remera en talle 44, y ésta en 42 pero no en blanco, en color grís... Pero qué linda blusa (tironeando del montón me señaló una blusa horrenda), ésta traémela en negro, no sé, talle 44 por las dudas. Y traéme ese pantalón de gabardina en blanco.
P*: Sí, qué talle?
SC: "Mmmmmnoseeeh", Como para mípara verlo "nomá".
P*: Un talle aproximado señora? No se acuerda más o menos qué talle tiene puesto?
SC: No, fijate nena, un talle como-para-mí (Con cara de "flaca sos una estúpida")
P*: (La puta que te parió) Bueno, aguarde un segundo que voy a buscar los talles al depósito.


Nota mental: 
        R102 talle 44 rosa, R95 talle 42 grís, R12 talle 44 negro, pantalón de gabardina blanco talle anda a saber cual
        R102 talle 44 rosa, R95 talle 42 grís, R12 talle 44 negro, pantalón de gabardina blanco talle anda a saber cual
        R102 talle 44 rosa, R95 talle 42 grís, R12 talle 44 negro, pantalón de gabardina blanco talle anda a saber cual
        R102 talle 44 rosa, R95 talle 42 grís, R12 talle 44 negro, pantalón de gabardina blanco talle anda a saber cual


Seguramente habrán pasado unos 45 segundos, cuando la vieja forra se empezó a quejar de que "las prendas tardaban mucho" cuando para conseguirlas, tenía que salir del local, subir las escaleras caracol, abrir la puerta que parecía de la cucha de un perro, buscar entre los mil pilones de prendas distintas los códigos R 102 y R 95 en los colores y talles que me pidió la muy forra. Y pantalones de gabardina para que lo vea "nomá" y en un talle "comoparalavieja". Así y todo, hacer malabares para cerrar con llave la cucha y llegar al local, pero antes de dárselas, ponerle el seguro a las prendas.


SC: AY nena, al fin. (Prácticamente me quitó las prendas de las manos)
       ¿Tenés descuento con la tarjeta ****?
P*: Eso se lo tiene que preguntar a La Estúpida que está en la caja. Creo que con esa tareta tiene descuent...
SC: La prenda tiene cambio?
P*: Si, durante 7 dí...


Y se metió al probador.
Gracias a Dios, no me acuerdo cómo terminó eso, porque por suerte, después me tocó atender a una chica, muchísimo más educada que esa señora. 


La experiencia de trabajar ahí, me sirvió para darme cuenta que la idiotez y mala educación de la gente, es impresionante. Que La Estúpida y sus plebeyas son solo mujeres patéticas que tienen vidas vacías y cerebros muy huecos. Y también me sirvió para tener algún que otro trauma. Pero gente, ya lo superé! :D Solamente a veces, balbuceo mientras duermo algún código o precio de alguna prenda, pero nada de lo que preocuparse eh... Demás está decir lo feliz que fui cuando mandé el telegrama de renuncia, sentí tanto alivio y tranquilidad que me puse a llorar en la esquina del Correo.




A usted señora, si a usted, ojalá, OJALÁ, no le entre el pantalón de gabardina horrible que se compró!

sábado, 30 de abril de 2011

Rota

Hice varias entradas de las "cajas de recuerdos" no para recordar viejos amores o momentos, sino para poder saber qué era lo que andaba mal en mí. Qué hice mal yo o qué hicieron mal ellos. Leerme en la pantalla para mí es distinto.


En especial quise hondar en Pablo, que lamentablemente fue muy importante para mí, digo lamentablemente porque pensé que era la persona "más perfecta" que pude conocer, confié en él como no lo hice jamás, armé planes a futuro que jamás hubiera hecho antes y yo misma me armé una burbuja falsa en la que entré y no salí por muchísimo tiempo. No quería salir, era feliz con mentiras, mintiéndole a mi mamá sobre a dónde iba, a mi hermana, a mis amigos, mintiéndole al resto diciéndole que él me hacía bien, mintiéndome a mí misma, creyéndome que él era bueno para mí. 


Hasta que me di cuenta mirando a mi alrededor, de lo mucho que esa persona cambió mi familia, mis amigos, mi visión en el estudio, y hasta a mí misma. Me miré en el espejo y no voy con metáforas, pero realmente me desconocía. Veía actitudes en mí que no había tenido jamás. Fue como verme desde afuera, y ver todo eso junto, me shockeó.


Cuando empecé a escribir, se me revolvía el estómago y se me hacía un nudo en la garganta terrible. Se me nublaba la vista de la bronca, del enojo y de la impotencia de no haber reaccionado antes. De no haberlo podido parar cuando todavía tenía tiempo, de no haber escuchado a mis amigos, de no hacerle caso a mi cabeza cuando me decía que pase lo que pase, no le creyera.


Sufrí y lloré ese amor que pensé y juré que iba a durar para siempre, me tuve que resignar a tirar promesas, y proyectos al tacho. De qué me servía acordarme de cuando fui feliz con él, si fue una felicidad falsa. Hoy, puedo decir que lo superé casi por completo.

¿Por qué digo casi lo superé? Porque siento que no puedo ser feliz. Siento que por culpa de esto que me pasó, estoy rota, me impido ser yo misma, siento que soy una hoja en blanco. Que no tengo que demostrar lo que siento a la otra persona, que no existe el amor de verdad. Que si conozco a X persona, me va a lastimar, que no tengo que enamorarme, que no tengo que creerle en nada, y que si realmente es sincero, tarde o temprano va a causarme el mismo dolor. 




Hoy puedo decir que siento algo por alguien, pero tengo miedo. Siento que tengo mucho para dar, pero no quiero salir lastimada. Como le decía a un amigo mío, antes de que algo empiece, ya estoy pensando en cómo va a terminar.

miércoles, 6 de abril de 2011

La caja de recuerdos: Pablo Parte I

(El famoso Pablo que hablé en tantas entradas... Prometo actualizar más seguido!)


Estuvimos un año y medio en una relación que al principio, lo admito, era hermoso todo, absolutamente todo. Él era divino, me llamaba para preguntarme cómo estaba y para decirme que me quería en el medio de su trabajo, me cuidaba muchísimo y me trataba como a una reina, hasta acá, perfecto, lo admito. Al poco tiempo de empezar la relación con él, lo dejé por miedo al compromiso, le dije tal cual lo que me pasaba, que tenía miedo de ir tan rápido, que era muy chica, que él me llevaba 6 años y eso no era una pavada. Y que el estar juntos en secreto me costaba muchísimo y se me estaba yendo de las manos. Sentía que se le caían un par de lágrimas y me pedía por favor que no lo dejara, y eso me partía el alma, pero todo era muy nuevo para mí y no sabía que hacer. Dos meses estuvimos separados sin hablarnos, pero yo lo extrañaba tanto que no me importó nada y lo llamé a su celular diciéndole que lo extrañaba.


Acá había hablado de eso y del miedo que le tenía a mi ex suegra...


Me estaba arriesgando a quedar como una idiota, a que me mandara al carajo por dejarlo y después volver, pero no aguantaba más, por más miedo que tuviera a esa responsabilidad, a su edad, a situación en mi casa (ya que nos veíamos a escondidas) yo quería estar con él igual. Y todo volvió a ser perfecto. Hasta que me di cuenta que era una persona super posesiva y celosa, me llamaba a las 9:40 antes de ir a trabajar, a las 10:15 cuando llegaba al trabajo, a las 15 en mi recreo, a la salida de mi colegio a las 18:10, a las 19:45 cuando estaba por irse de su trabajo, un ratito después cuando se subía al colectivo tipo 20:15, y por último a las 22:30 cuando terminaba de cenar. 7 llamadas diarias obligatorias más alguna que otra complementaria. Con el tiempo me di cuenta que no lo hacía por amor ni por extrañarme si no para saber todo el tiempo en dónde andaba.


Demás está decir que me alejé de mis amigos completamente, estaba todo el día conectada al facebook para vigilar que nadie ponga nada raro en mi muro para llegar a tiempo y borrarlo, ya que cualquier cosa que pareciera "fuera de lugar" era un detonante para una pelea de horas y horas. Me alejé de mis amigas, estuve peleada con mi hermana por 4 meses, demás está decir que no salía a bailar JAMÁS y que todo lo que hacía o me decían era motivo de sospecha. Nunca lo engañé, jamás, pero en año nuevo de hace dos años mi mejor amiga se cansó que la dejara de lado y me puso entre la espada y la pared o iba a bailar con ella o se enojaba de por vida casi. Accedí y cuando estaba por ir a su casa a eso de las 18 para que él no sospechara, le mandé un mensaje a mi hermana en inglés para que mi mamá por si leía el mensaje no lo entendiera, ya que no sabía ni que tenía novio, ni que iba a ir a bailar esa noche ni que mi novio tampoco sabía que iba a bailar ese día. 


"Vane, me voy a bailar con Lud, cubrime en casa, ÉL tampoco sabe nada" ¿Qué pasó? En vez de poner el número de mi hermana, se LO MANDÉ A ÉL
En ese momento grité un NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! Pero el mensaje ya había sido enviado y dijera lo que dijera no me iba a creer. Lo leía y lo leía y no sabía si romper mi celular antes de que él llamara o fugarme a un país desconocido y cambiar mi nombre. De más está decir que estuvimos peleados creo que unos 2 días, pero después volvimos, y nada pero nada volvió a ser igual.


Quiero aclarar que no iba a ir a un boliche a meterle los cuernos, solamente no quería perder a mi mejor amiga, y ese día, terminé perdiendo a los dos. Después, más tarde me di cuenta que esa relación enfermiza que tuve con él, era basada en el miedo, le tenía miedo a mi propio novio, hacía y deshacía todo para evitar que se enojara y para hacerlo feliz. Sufrí muchísimo porque él y mi mejor amiga se peleaban por mí como si fuera un pedazo de carne y me pusieron entre la espada y la pared, muchas veces escuché la frase "o él o yo" "andá con ella y a mí no me ves más". 


Un año y medio en pareja, de manera secreta y totalmente enfermiza. Eso no era amor. Estaba ciega y no me di cuenta de lo que estaba perdiendo todo.
¿Vieron? El nombre del blog no está al pedo...

domingo, 27 de febrero de 2011

Trastornos

Las tareas que tenía que realizar en el trabajo que mencioné en las entradas anteriores, eran muchas, pero las más básicas consistían en NO sentarme, comer mal, dormir poco y atender a los clientes, revisar y chequear la cantidad de prendas que cada cliente se llevaba al probador, ponerle el seguro a las prendas para que no se las roben, y pararme al costado de la puerta como si fuera la de seguridad para controlar que tampoco se roben ninguna prenda era lo que más hacía cuando no estaba corriendo de un lado a otro atendiendo a las clientes ni haciendo las tareas anteriores.

Llegué al punto de estar tan saturada en ese lugar, de estar de un lado para el otro, de que las clientes me trataran mal, de que las mismas empleadas que eran mis compañeras también me trataran mal, de que no me ayudaran en lo más mínimo, que llegaba triste a casa, a veces de mal humor y empecé a tener trastornos en el sueño.

Me despertaba también sentada hablando sola y repitiendo "40, 42 y 44" que eran los talles en que venían la mayoría de las prendas. Me despertaba también asustada y me paraba desesperada al lado de la cama pensando en que si mi encargada me encontraba durmiendo me iba a matar. ¿Lo peor? Eran las 3 de la mañana y dormía como un oso pero me desperté parada ¿Parada? Sí, me desperté parada al lado de mi placard con los ojos abiertos. No sé cuánto tiempo estuve parada despierta/dormida "vigilando que no se roben la ropa". Cuando me di cuenta que estaba en piyama, que estaba en mi cuarto y que sólo me quedaban poco más de 3 horas de sueño, me agarraba una angustia terrible, sentía que me estaba volviendo loca.

Yo se lo cuento a mis amigos y se matan de risa, porque en parte es chistoso que cuando mi mamá me despertaba le decía "Sí si, haceme un tecito, pero esa remera solo viene en talle 40, 42 y 44", o que se yo, tenía actitudes de las que hasta yo me reía, pero llegé al punto de guardar las llaves o esconderlas porque tenía miedo de levantarme sonámbula en la madrugada y salir para el local.

Desde que renuncié, que estas cosas mermaron bastante, sólo me habrá pasado unas 2 veces, pero espero que se me valla por completo porque no está bueno despertarte parada en el medio de tu habitación. En serio es una imagen que da miedo.

viernes, 7 de enero de 2011

Mi antes y después

Algo que nunca voy a entender es la crueldad de los chicos. ¿Con qué necesidad te ponés a cargar a un chico porque usa anteojos? ¿Para qué llegás al punto de hacer llorar a una nena diciendole "gorda"? Hoy me acordaba de muchas cosas de mis años en la primaria y me había olvidado temporalmente, porque uno de esas cosas no se olvida, de lo crueles que son los nenes. De la importancia que esas palabras y cargadas tienen por el resto de tu vida. La vergüenza y la humillación, son moneda corriente para nenes con sobrepeso, con anteojos, con brackets, con distinto color de piel o nacionalidad. 


En mi vida, hay dos etapas, antes de cumplir 8 años y después de cumplirlos. Antes de cumplirlos, al parecer era una chica normal, pero con un problema de bajo peso. Mi mamá intentó con médicos y hasta curanderos. No era anémica ni tenía ninguna enfermedad, pero no había forma en que los médicos me hicieran engordar, probaron desde preparaciones especiales hasta medicamentos, que nunca funcionaron. Pesaba fácil 7 kilos menos de lo normal, y digamos, para una nena de 5-6 años es algo notable. No importaba lo mucho que comiera, imposible era estar en el peso normal.


Después de los 8 años, cuando caí en la realidad de la situación en mi casa y de la separación de mis papás que había sucedido casi dos años antes, me refugié en la comida y nada más que en eso, y la ansiedad estaba presente de lunes a domingos. Estaba en la clase de educación física cuando me gritaron "gorda" y como un flash recuerdo verme a mí misma llorando sin poder parar en le cubículo del baño, hasta que una profesora me pasó a buscar. Y me di cuenta que pasé años siendo señalada como un defecto siendo la flaca esquelética y después como un defecto aún peor y más horrible, siendo la gorda.


Desde ese momento, me sentí la más fea, la más horrible, la más defectuosa y la más gorda no del colegio entero sino de toda la provincia entera de Buenos Aires. Esos comentarios me hicieron meterme en una burbuja por años y hacerme creer era alguien que no valía nada y que nadie pero nadie jamás me podría llegar a querer. 


Si yo solamente por unos comentarios de ese tipo por un par de meses me provocaron años de angustia, no me quiero imaginar lo que fue para chicos que sufrieron cargadas durante años. 
Ahora yo digo ¿Con qué necesidad? Llamar a alguien "negro" como insulto por su color de piel no te hace ser mejor o cargar a un nene por tener brackets no te hace tener dientes más lindos y rectos. Ni llamarla gorda a una chica no te hace adelgazar.


¿O me equivoco?

viernes, 10 de diciembre de 2010

Y ahora? Tampoco sé

Bueno, resumiendo un poco, ese sábado la pasé bárbaro. O nos estábamos besando o bailando o abrazados, pero era justo lo que yo quería. Volvimos juntos en el colectivo, también abrazados por el frío que hacía a las 7 de la mañana. Él se bajó primero y unos 10 minutos después justo cuando me bajé yo, me llama al celular para preguntarme si llegué bien y que tenga cuidado. Y le dije, que gracias, que me gustó mucho ese llamado pero que todavía no había llegado a casa. Ahí es cuando todas decimos AAAAY ¿No es un amor? 


Quedamos en hablar en la semana, y ya el lunes tenía un mensaje en la bandeja de entrada de facebook diciéndome que me extrañaba, repitan conmigo (AAAAY ¿No es un amor?) Y ya el miércoles nos íbamos a ver


Nos encontramos y él estaba hablando por celular. (Punto demasiado en contra) De nuevo está de más decirles que no me saludó y que se quedó hablando más o menos unos 5 minutos a reloj, y lo único que me dijo fue "A las 19 o más tardar a las 20 tengo que estar en casa" mientras yo tenía una cara de boluda importante y él seguía hablando por celular (AAAAY ¿No es un amor?). Eran las 18:20... Caminamos alrededor de unas 10 o 15 cuadras y recién ahí me dio un beso. AL FIN...


Estando en LA cuadra del shopping me dice "Ah, no quiero ir al shopping. Sentémonos acá mejor". (AAAAY ¿No es un amor?) Bueno... pensé, con tal de estar con él, no me importa... Estuvimos una hora y pico hablando de él, pero en ese tiempo, se sacó su reloj de "350 pesos que me compré ayer" y lo guardó en su bolsillo, aproximadamente unas 12 veces, y no miento. Tenía miedo de que se lo roben según me dijo. También me dejó bien en claro que lo único que no tenía de marca eran las medias y que su pantalón Levis le había costado un número de 3 cifras que gracias a Dios no recuerdo. 


Eran las 19:50 y le dije que se le iba a hacer muy tarde, a lo que me dijo que si nos podíamos ir yendo y me acompañó a la parada del colectivo. ¿Qué pasó en ese trayecto queridos blogguers? Se cruzó con un "amigo", y se quedaron hablando un ratito. Claro, pensé, pobre capas que es un amigo de la secundaria que hace mucho que no ve, lo dejo que hable un rato total... Eran las 20:34 cuando agarré mi celular y dije por dentro, basta loco, yo me voy a la mierda, ni me saluda y lo único que me dice es que a las 20 tiene que estar en su casa y eran las 20 y media y hablaba con el chabón más de lo que habló conmigo. Me giré para decirle que me iba (a la mierda) cuando justo dijo "Uy flaco, mejor nos vamos yendo porque sino a ella se le hace tarde" WTF? (AAAAY ¿No es un amor?)


Mientras esperaba el colectivo, me entero de que no era un amigo, sino un conocido con el que trabajó en un Call Center como telemarketer, al que ni siquiera se acordaba del nombre y para no pasar vergüenza lo agendó en su celular como "Call Center" que era donde trabajaban antes. Se disculpó diciendo que se colgó hablando y que no se dio cuenta del tiempo, como no le respondí nada, supuso que estaba enojada (¡Bien pibe, bien!)




Igual, no me molesta, porque lo peor me pasó después, cuando me pidió perdón, diciendome que si yo no le importara no me estaría llamando (hace falta aclarar que lo perdoné?) Me llamó varios días en la semana y arreglamos para vernos de nuevo e ir al cine, ayer... ¿¡A que no saben!?






ME DEJÓ PLANTADA
AAAAY ¿No es un amor?

miércoles, 24 de noviembre de 2010

La caja de recuerdos: Alex II. Cayendo en la perdición

Y sí. Me olvidé de lo que había llorado y sufrido con aquel primer amor y me dejé llevar completamente por esas mariposas que se multiplicaban inundandome hasta las orejas. Si. Dije que SI. Y no podía creer cómo había pasado todo tan rápido, tan así, tan como en un sueño. Me fijé en una persona practicamente inalcanzable para mí, (y para mis niveles de autoestima) y que para colmo de males, estaba de novio. Yo, por mi parte, estaba viviendo un sueño despierta.


Pero, como todas las historias, buenas y malas, largas o cortas, tienen un "pero". Un "pero" que para mí significó muchísimo. Teníamos una amiga en común, ella era su vecina y yo la conocía desde la primaria, alrededor de 8 años más o menos. Era divina. Y lo sigue siendo. Muy buena persona. O eso pensé hasta que me dijo:


Melina:
P*, te puedo contar algo?

P*
Si obvio ¿Qué pasó?

M:
Alex antes de ponerse de novio con vos, estaba interesado en mí. Y creo que lo sigue estando.


Ahí sí. Caí en la horrenda realidad, caí en lo que yo en el fondo, después de lo que pasé con Diego, temía que pasara. Me hacía la superada diciendo que nadie me iba a volver a hacer sufrir. Pero poco tiempo después, me dí cuenta que lo me que me había contado Melina, era cierto. Me reí, me enojé, lloré, patalié, pero me dí cuenta que por más que no me halla gustado, lo hizo por mi bien. A los pocos días del comentario que deshizo en mil pedacitos ese corazón remendado, Alex me llamó para hablar y cortito y al pie me dijo:

Alex:
P*, te quiero muchísimo y fue hermoso todo este tiempo juntos... Es que... No sos vos, soy yo, no tenés la culpa de nada. Pero creo que esto tiene que terminar acá. Esto no da para más. 

P*
...
A:
...
P*
Bueno.

Dije casi sin aliento. Mi orgullo me impedía preguntarle por qué me hacía eso. Por qué me había ofrecido todo cielo y ahora me dejaba ardiendo sola en el infierno. Y le dije que estaba bien, que me parecía totalmente ilógico acosarlo con volver si ésa no era su intención. Y se fue, él por un lado y yo por el otro. Con la cabeza baja, las ilusiones echas pedazos, el corazón hecho bolsa y con la mirada perdida, me fuí.

Tiempo después me enteré de que, intentó de todo para estar con Melina, pero él se quedó sin el pan y sin la torta, ya que ella nunca le dio bola. TOMÁ QUERIDO!


Pero bueno, eso no me hacía sentirme mejor. Había entrado en una depresión terrible. Los días se me hicieron larguísimos, y ese invierno fue el que marcó mi vida bastante fuerte. Me descarrilé totalmente, desconfiaba hasta de mi sombra. Es hasta el día de hoy, que todavía no puedo entender lo que hice un día, cuando me escribí a carne viva la letra A en mi mano izquierda con un cuchillo.
Me di cuenta que había exagerado, era sólo un chico más en mi vida, que ni siquiera había llegado a amar, era muy chica como para querer a alguien y llegar a ese extremo, pero mi corta experiencia, todas esas palabras, promesas y cariño que me dio, me hicieron volar tan alto que cuando me di cuenta que todo era falso, me estrellé de hocico al asfalto y me descarrilé, me desvié totalmente.



No, no es como los comentarios que me escribieron gente, no fue algo hermoso, fue algo horrible, una experiencia dolorosa que me costó muchísimo pero que estoy totalmente segura que yo fui responsable de eso.
En ese tiempo no sentía nada, no sentía le frío, no sentía el calor. Necesitaba algo más fuerte, y lo busqué en el dolor corporal. Y terminé por "refugiarme" en la autoflagelación.
Algo de lo que me arrepiento toda mi vida.

sábado, 20 de noviembre de 2010

La caja de recuerdos: Alex I

Una vez que me dí cuenta y caí en la realidad de lo que había significado Diego para mí y me olvidé por completo de él, surgieron muchísimos cambios en mi  vida, en muchos aspectos, me cambié de colegio, de amistades, y demás. También me mudé, aunque en realidad me mudé a la casa de al lado, sigue siendo una mudanza de casa, lo que para mí, fue casi traumático.

Caminando con mi mejor amiga (que también se cambió) por el patio de mi nuevo colegio, todo me parecía horrible, los profesores, el lugar, los alumnos, todo. Era demasiado nuevo para mí, y no me gustaba, sentía que todo era desagradable. Hasta que miré a un banco donde estaban sentados unos chicos, un poco más grandes de edad. Y lo vi, mirando un punto fijo, a un chico que desde ese momento me hizo cambiar de parecer.

Pero, tenía novia. ¿Por qué P* siempre a esos tenés que mirar eh? Y bueno, otra ilusión totalmente desinflada. Ese mismo día me encontré con una amiga que hacía unos 8 años no veía, y valla a saber uno qué poco disimulada que soy, que al poco tiempo se dio cuenta de lo muy enamorada que estaba de ese chico. 

- Alex? ¡Alex es mi amigo! 

Dios, ¿P* por qué siempre tenés que abrir la boca? Y en menos de una semana su curso y mi curso ya se habían enterado. Una que otra semana de cargadas y el tema, por suerte, fue derecho a archivo y nadie se acordaba de lo que había pasado. ¿O me equivoqué de nuevo? Un lunes, fui al kiosco, y yo sentía que la gente me miraba raro, en especial los de su curso, sentía cómo la gente me miraba, hasta podía decir que se reían... Y me fui derecho a  encerrarme al curso, cuando Juana, mi amiga me dice:

J:
-¡Alex te quiere conocer!

P:
-NO! ¿Estás loca? ¡Me dijiste que no ibas a decir nada! 

J:
Dale, dale, porfa te quiere conocer. ¡MIRÁ AHI VIENE!

Fue lo peor que me pasó hasta ese momento, me acuerdo que moría de vergüenza y me escondí atrás de la puerta, lo veo entrar y buscarme con la mirada, estuvo un rato largo, hasta que por fin parecía que se estaba por ir, NO! Un compañero le señala atrás de la puerta. Y sí señores, abrió la maldita puerta, se rió y me saludó con un beso en el cachete. Yo, roja como nunca en mi vida sólo quise que la tierra me tragara y me escupa bien lejos de ese lugar. Pero no, estaba ahí, parada frente a él mientras todos mis compañeros se reían. 

Me entero ese mismo día que había terminado con su novia, y ya al día siguiente, quería que nos encontraramos a la salida del colegio. Y así, nos vimos por unas semanas, siempre en la esquina y a la salida. Hasta que un día me dice: 

Alex:
¿P* querés ser mi novia?

¿Hace falta contarles lo que le respondí?

jueves, 11 de noviembre de 2010

La caja de recuerdos: Diego y el narcotráfico

Muchísimas gracias a todos los que me escribieron por mi post anterior, en el blog y en la casilla palabras tan tiernas y alentadoras, me hicieron muy bien al alma, de verdad, gracias a todos!
----------------------------------------------------------------------


Hace mucho que me puse a pensar que quería contar esto, quizás acá empezó mi manía de pensar que todos los hombres son iguales, o que son uno peor que el otro, o que simplemente, me involucro con personas que son justamente todo lo que yo, no busco.


Él entro en mi curso cuando estábamos en tercer grado. Apenas nueve añitos tenía ese chico me enamoró por completo, que me hacía escribir "D y P" en cualquier espacio blanco de mi cuaderno, el marco de la puerta, la primera y última tapa del libro de lengua... Él tenía problemas, andaba jodido de salud, que hacían que la maestra llame a la ambulancia de Cardiosur una vez por semana.

La vez que casi llaman a una ambulancia por mí, fue cuando me enteré de que mi mejor amiga en ese entonces, Wendy, se puso de "novia" con Dieguito. Estuvieron juntitos fines de quinto, cuando ella se cambió a otra primaria y no la volví a ver hasta recién el año pasado. Mientras yo, deshojaba margaritas con la mirada perdida repitiéndome como loro "No me quiere, no me quiere, no me quiere", empezaba a borrar todo rastro de mis escrituras "D y P" por todo el colegio. Pero yo en el fondo sabía, intuía que él me miraba distinto. Que no la miraba de la misma forma que a ella, él siempre buscaba la manera de sentarse conmigo cuando ella faltaba, y cuando no también. De pedirme un lápiz prestado o el sacapuntas, aunque él tuviera dos en su cartuchera llena.



Ya en séptimo grado, con apenas 12 años, sentía que había sufrido un desamor eterno, y que todavía sangraba por dentro, cuando inesperadamente, en la hora de la señorita Adelaida, me mandó un papelito que decía, "te quiero". Yo no sabía si reír o llorar, si mirarlo o qué, simplemente escribía más fuerte y tallaba la superficie de mi banco con las letras "D y P", hasta dejar esa mesa totalmente inutilizable. Cartitas van, cartitas vienen, y con un poco de ayuda de mi amiga Micaela, me había convertido en la flamante novia de Dieguito, el chico por las que todas morían. 

En el fondo, yo sabía que él no andaba en cosas buenas, pero el cariño inmenso y ese amor inocente que le tenía, me hacía olvidarme por completo que andaba con un drogadicto, y que para colmo, secretamente andaba con la pelirroja de "Manzanita", apodo que le pusimos porque siempre estaba horripilantemente vestida de verde manzana. 

Pero un día, en una de las últimas horas, lo veía como perturbado, molesto, enojado y al mismo tiempo con miedo. Como estaba peleada con él al enterarme de sus amoríos clandestinos con Manzanita, me enteré por Micaela, que a su hermano lo habían metido preso por problemas con un narcotraficante. Yo a esa edad me volvía sola del colegio y sentí que unos 2 tipos me estaban siguiendo, automáticamente entré en un supermercado y me metí entre las góndolas para perderlos de vista, y así volver a casa sana y salva y que no sepan en dónde vivía. Esos mismos tipos, fueron exactamente los mismos que me siguieron un par de días después.

Diego, me explicó que lo buscaban a él y a otro hermano más y se ve que nos vieron juntos muchas veces, o me querían sacar información o valla a saber uno qué. No quise saber nada de él, ni le volví a hablar hasta que me cambié de colegio. Y no lo volví a ver hasta hace unos años, arruinadísimo y desastrosamente desalineado, actuando de la misma forma que yo, haciendo de cuenta que no nos conocíamos.




Con 12 añitos, sabía aunque sea un poquito, mi primer amor me había echo sentir lo que era que te metieran los cuernos, el dar y no recibir nada a cambio, y que le importe tres carajos que tu vida esté en riesgo por su culpa. 

jueves, 26 de agosto de 2010

Y el tiempo pasa y pasa...

En todo este tiempo que no subí entradas, para aquellos que me venían leyendo desde hace tiempo, les comentó que desde ese último llamado, no supe más nada de Pablo (para bien, por supuesto, ya que solo hubiera empeorado las cosas).


Al darme cuenta de la realidad, (al chocarme, mejor dicho) con la vida de Mafalda, cuando todos pensaban que iba a ser una Susanita eterna, al darme cuenta también de que la gente no cambia, sino que empezás a conocerla en profundidad, y al darme cuenta de que mis últimos dos años fueron de mentira, fue como si me explotaran un globo en la cara. Él me decepcionó de tal manera, que en realidad ya no confío más en nadie, ni que hablar de mi mejor amiga en el viaje a Bariloche. ¿Qué me queda entonces? Yo la perdoné, realmente creí que esa pelea iba a ser eterna, pero me dí cuenta que no sólo me enojé con ella por su acción, sino por todo lo que venía pasando alrededor nuestro en los últimos meses, y eso, fue culpa mía también.


Tiempo después de terminar con Pablo, conozco a un chico. ¿Para qué? Se ve que para amargarme la vida un poco más, porque también con mi corazón echo pedazos, mi moral totalmente destruida y mi gran falta de afecto, llega él, Mauro, de la nada, para decirme cosas lindas, para vernos un par de veces, para llenarme de mensajes tiernos el celular, para pasarnos horas y horas hablando por msn y para... desaparecer totalmente y no saludarme más de un día para otro.


Y no es que hubiera pensado que con él iba a ser feliz, o que podría estar de novia de nuevo, o que podría amar a alguien de nuevo y olvidarme de toda la decepción que me llevó estos casi dos años. No sé qué pensé, solo se que una persona más me decepcionó.
Otra vez.

viernes, 4 de junio de 2010

Al fín

¿Saben de qué me di cuenta?
No por querer hacerme sentir la Madre Teresa, pero se que hay cosas que realmente no me merecía, quizás actitudes, gestos, palabras o falta de éstas, que hoy gracias a un poco más de lucidez, me voy dando cuenta. 
Creo que Pablo, me hiso un favor. El enamoramiento, realmente te ciega, y no digo que ya lo olvidé por completo y que lo enterré en lo más profundo, ese no es el punto. Me di cuenta realmente de que me olvidé de mi misma.


De que si bien en nuestra relación hubo un balance de cosas que uno hacía por el otro, a medida que iba pasando el tiempo, ese balance empezó a verse desmedido. El dar por el otro empezó a ser un poco menos equitativo. Me dí cuenta de ciertas situaciones en las que me sentí como algo prescindible, como algo que estaba, pero que si faltaba no iba a tener demasiada importancia.


Me acordé de momentos en los que realmente me hiso sentir mal, como la última vez que me quedé a dormir a su casa y por demorarnos en la casa de Ludmila, empezó a llover. Y... En moto, lluvia, 40 minutos de viaje mínimo... Se la pasó el viaje insultándo a los 4 vientos. Incluso cuando ya llegamos a su casa, y me fui a cambiar con la ropa que me prestó la madre, escuché que ella lo retaba por tratarme de esa forma. ¿Es necesario, teniendo ya 23 años, que tu mamá te diga como tratar a la gente o a tu novia?


Eso es sólo un recuerdo que me quedó, entre tantos otros, aunque también me quedan volando en la cabeza algunos llamados y reproches. Típico que a las horas me estaba pidiendo perdón. Ya eliminé todos esos comentarios del facebook, videos míos, suyos, notas que alguna vez le hise, canciones que alguna vez le dediqué. Faltan unos mails, el cd con fotos que voy a tirar tipo frisbee a la vía del tren que tengo en frente de casa, y un par de boletos que guardaba de los viajes... Hoy quizás lleve el corazón fucsia para darselo a alguien, y un par de peluches-llaveros que ya no tienen el mismo recuerdo.




Ayer dí el último paso, entregué lo último que me "unía", por así decirlo, a él. Le devolví el saco de la madre que me prestó la última vez que nos vimos. Sí, después de casi un mes, ya lo tiene en sus manos de nuevo.



En otra etrada, explico bien cómo fue todo, pero hoy no.

No será de Radiohead, pero adoro The Prenteders.
No estoy triste, simplemente algo nostálgica y decepcionada.

sábado, 29 de mayo de 2010

Y la vida sigue...

Y si. Después de año y medio, salí a bailar. Era un milagro para mis amigas, no era una "salida más", para ellas era un acontecimiento, querían sacarme fotos a toda costa para recordar aquel momento. La verdad es que no me gusta salir a bailar, cuando estoy en el boliche la paso bien, pero no es algo que me encante... Y sí. Fui soltera, y tenía a todos mis amigos mirándome de reojo para ver si estaba con alguien.
Y sí. Lo hise. Para colmo de mis colmos, hise lo que menos quería hacer en mi vida en este momento. Empezarla de nuevo.

Es extraño besar a una persona, después de haber besado siempre a la misma por tanto tiempo. Lo peor es que no lo hise por diversión, ni por hacerme la "pícara" al comienzo de esa soltería tan rara, ni mucho menos por querer hacerlo. Me terminé dando cuenta a los dos días, que busqué afecto en el lugar equivocado. Sí. Afecto. No sé por qué. Me di cuenta ante la diferencia de reacción con este extraño y yo. En un principio, se acercó a mí mientras bailaba, y me besó de una. En un intento de querer soltarme y no poder hacerlo, hise un ademán con los brazos, como intentando abrazar a un oso de peluche.

Se llama ser patético. Aunque también tengo nombre y apellido.

Pero me seguía besando, y acariciando el cuerpo como queriendo algo más, ¿Me explico? Y yo, besandoló tiernamente, mientras de paso le ponía el bracito alrededor de los hombros, de manera que me pareciera un poco más tierno. Cuando caí en la realidad, solo llegué a balbucear una frase que no recuerdo, creo que dije que iba al baño y volvía. Para no volver nunca más y ponerme una máscara de Shrek para que no me reconozca en toda la noche.

 Para mí no vale la pena pasar miles de cosas lindas, si el final es como si te apuñalaran por la espalda, o esa persona que creías que era, cambió totalmente. Y es que salí por enésima vez lastimada, y no quiero hacerlo nunca más. Quizás terminar como la loca de los gatos no es una mala idea. Y no, no quiero que me digan que voy a conocer a alguien que me haga feliz. Porque si me hace feliz hoy, ¿Mañana? Tengo miedo de eso. No es una boludez, no es simplemente "Ya va a pasar". Y sí, obvio que hay cosas peores, pero cómo le explicás a alguien con el corazón y las esperanzas totalmente destruidas que esto va a pasar?

sábado, 10 de abril de 2010

Mi incompatibilidad (I): Las dietas

Una sola vez en mi puta vida, se me cruzó por la cabeza hacer dieta. Y cuando no, Ludmila (Mi mejor amiga) en el medio. Ella es la típica adicta al gym que se cuida siempre, y siempre rechaza ese ofrecimiento a un helado o alfajor. Y siempre que tiene elegir, rara vez elige otro alfajor que no sea el Ser. (Si si, deprimente). Y yo soy el típico "Couch potatoe" (como dice la pelotuda de mi profesora de Inglés del colegio, que me enferma y que la odio, me odia, odio mutuo, ¿se entendió?) que cuando logra cosas automáticamente las abandona, como mi récord de ir por más de 4 años sin abandonar al gimnasio y convertirse en excelente alumna de Spinning por casi dos años para también abandonarlo. Un completo desastre. ¿Dieta? Palabra desconocida en mi vocabulario.


Me acuerdo que en esa época en la que se me cruzó friamente someterme a una dieta, llegué a gastarme creo que $3,00 en una manzana (Pesos Argentinos, para que se ubiquen, una manzana a $3,00 Argentinos, equivalen a una locura en pesos mexicanos, soles, euros o libras esterlinas, por lo menos para mí). Pero era tanta el hambre que tenía y me había olvidado de traerme de casa, que tuve que pasar por la verdulería más cara de Avellaneda (la de la cuadra de mi colegio) y comprarme esa puta manzana para no tener que soportarla a Ludmila repitiendo una y otra vez, lo irresponsable que era con mi dieta. Un yoghurt hubiera bastado, pero no había traido una cucharita e inevitablemente cada vez que intento comprar algún yoghurt o algo sano de ese tipo, termino comprandome tres envases de Danette o Serenitos.


Cuando la compré juré que iba a ser la mejor y más rica, pero terminó siendo de esas arenosas, que detesto. Sí, 3 mangos en una manzana que se asemejaba a comer arena de la Costa.
¿Para qué? Para que el apetito me gane en el recreo, y me compre un Jorgelín blanco triple y un paquete de papas fritas. Para rematar con una barra de chocolate Tokke y para bajarlo una Cepita Light de naranja... Que tragué todo junto para que ella no se enterara...
Bueno Ludmi... No soy tan fuerte...


Dos días me duró esa dieta.


La cepita por lo menos, era light, no me culpen...

martes, 23 de febrero de 2010

Cosas que SOLO se encuentran en mi pasado...

Si, pensar que mientras todas jugaban a las muñecas o veían Chiquititas, yo hacía las coreografías de ellos...
Esas épocas de los 90...




No me culpen. Creo que inconcientemente bloqueé esa etapa de mi vida, pero hoy ví ese video y se me pusieron los pelos de punta.
En 13 horas rindo matemáticas... Derivadas, límites, números complejos y laquetereparió. Gracias. 

jueves, 18 de febrero de 2010

¿Intento de robo?

-Hola señorita, una pregunta, ¿La Avenida Belgrano?
A lo que yo le digo: Mirá, vas por Vedia, y seguí derecho unas 4 o 5 cuadras, te vas a dar cuenta.
-Ah... ¿Y dónde queda Vedia?

Sube su bicicleta al cordón, y con la rueda de adelante me impide el paso.
-La cosa es así, dame la plata y el celular porque te rompo toda. (O te mato algo así dijo el hdp)
-¿QUÉ? Vos me estás cargando.
-¡Que me des el celular y la plata!
- Tengo dos pesos, y no te voy a dar mi celular.
-¿Cómo? ¡Dameló!
-¡¡Boludo, ponete a laburar!! (Juro que no quise hacerme la corajuda, es lo que me salió así, soy una estúpida)
-¡Dame el celular!
-¡¡No te doy nada!!

Y cuando me quise escapar me doy cuenta de que no había UN ALMA en la calle, casi en plena Avenida Mitre, no había NADIE. A las 11 de la mañana. Plena luz del día.

-Jajaja era joda era joda (Ahí fue cuando lo vi muy nervioso, y me señala para atrás) Hay cámaras, aparte siendo tan bonita no te podría matar.
-Morite estúpido. ¿De qué cámaras hablás pedazo de idiota? (Y un montón de palabras que en mi vida pronuncié)


En mi vida me pasó algo así. Acá en la Argentina, por haberle hablado así a un chorro (véase: ladrón) te mataban de una. Pero soy tan pero tan idiota y tan estúpida, que en mi vida voy a volver a negarle algo así  a un hombre que me dobla en peso.
Yo no sé si el flaco me largó la estupides de que era una joda porque venía un hombre de la esquina o qué carajos. O capás que era un pobre infeliz que no tenía nada que hacer con su tiempo libre.
Es que nunca me habían robado, y fue lo primero que me salió a la mente, en vez de tratarlo como lo que era, le hablé como si fuera un flaco normal.
Todavía me tiemblan un poco las piernas. Soy una tarada. Nunca más le voy a hablar así a un chabón. Nunca. Lo prometo.